El taller de pintura de BMW

Debido al gran consumo de material, energía y agua, el barnizado de vehículos es una de las fases del proceso de fabricación de automóviles de mayor relevancia medioambiental.

Antes de pasar al montaje, se aplican a la carrocería cuatro capas de pintura, se sellan los bajos y los pliegues de laminación y se someten a conservación las cavidades.

El aire de salida de los dispositivos de secado, que operan durante todo este proceso, se limpia en instalaciones térmicas de descontaminación de aire de salida.

Tras haber aplicado a la carrocería el pigmento de carga y el barniz cubriente (ambos productos libres de disolventes), se reviste de nuevo con la última capa de barniz transparente protector que le da el brillo. Esta última capa se aplica de manera diferente según el centro de producción: o sobre la base de un barniz transparente de dos componentes y con disolventes o, tal y como se hace en la fábrica de Dingolfing, en forma de barniz transparente en polvo libre de emisiones que se aprovecha prácticamente al 100% gracias a su reciclado directo dentro de ese mismo proceso.

BMW Group fue el primero en emplear este proceso en la industria automovilística en el año 1997.

Finalmente, la mayoría de los automóviles están provistos de una capa de cera para proteger la superficie de la carrocería de las influencias medioambientales durante el transporte.